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Dieciseis. Dramatis Personae: La Casa de los Gritos

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Hace unos años un extraño personaje llamado Fierabrás llegó a Sarovir. Instalado en las afueras de la muralla, comenzó a atender a todo aquel que se lo solicitaste. Heridas y enfermedades sanaban gracias a sus bálsamos y consejos. Su fama creció y gente de más alta alcurnia comenzó a visitarle.
Fama y riqueza le permitieron levantar la Casa Fierabrás. Una residencia para dolencias del alma.
Cuando sus inquilinos comenzaron a llegar, las gentes de Sarovir llamaron al edificio "La Casa de los Gritos".
Risas nerviosas y alaridos de terror o dolor se escapan de sus muros de vez en cuando.
Nadie sabe realmente que pasa dentro.
La guardia contratada por Fierabrás tiene prohibido hablar.
Lo único que sabe la gente es que si te internan en La Casa Fierabrás, lo único que saldrá de allí serán tus gritos.

Quince. Dramatis Personae: Los Desterrados

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Una banda formada por sujetos ajenos a la vida en sociedad, parias o simplemente demasiado nauseabundos para ser aceptados como iguales por cualquier vasallo.
El líder es Dacio, un mago - filósofo que fue declarado enemigo del reino por sus ideas subversivas y heréticas. Hasta hace poco tiempo invitado de honor en cortes reales, después de su epifanía ha predicado una vida de ascetismo. Ha reunido a otros indeseables para buscar el mítico "reino hundido", aunque los motivos de su búsqueda son algo misteriosos. 
A su búsqueda se han sumado: Bedwyr heredera de una casa noble, nacida de la herética consumación de su madre con una bestia.
Gudmund el despiadado caballero caído en desgracia por sus horrendos excesos en la batalla.
Mendo y Theobaldus un fanático y un tirador que han combatido durante largo tiempo a las bestias y atrocidades innombrables que en las profundidades aguardan, pero que algo de su naturaleza sombría han adquirido y su mente se ve nublada por visiones de loc…

Catorce. Dramatis Personae: Las Tres Suertes

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Moiras, Parcas, Lamias o Nornas son distintos nombres que han recibido a lo largo de la historia estos avatares del destino. En Sarovir se las conoce como Las Tres Suertes.

Las Tres Suertes están hechas del material de las leyendas. Son supersticiones. Son cuentos narrados a los niños en las noches de tormenta. Todo el mundo conoce a alguien que a su vez conoce a otro que, para gracia o desgracia, se cruzó con alguna de ellas.

Los habitantes mas viejos de Sarovir, sobre todo en las aldeas alejadas del gran burgo, susurran que estos espíritus renacen en la tierra de los vivos cada vez que la rueda del destino debe girar bruscamente. Dicen que las Tres Suertes se reencarnan en tres mujeres; una joven risueña, una dama de mediana edad y una vieja arrugada. Dicen que estas mujeres, desconocedoras de su verdadero poder y cometido, sienten la necesidad de encontrarse y que cuando por fin se reúnen, un gran cambio se produce.

Las viejas canciones cuentan que cuando La Gran Peste Verde asoló…

Trece. Tierras Indómitas III: El Burgo de Sarovir. La Cochiquera

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La Cochiquera:
Durante el gobierno de Alberto El Avaro y su ampliación de la muralla exterior, llegaron numerosos trabajadores y sus familias de aldeas cercanas a Sarovir. A estas gentes se les permitió instalarse en los extramuros de Sarovir, previo pago de impuestos, mientras durase la colosal obra.
Las tiendas de lona que cubrían la base de la muralla dieron paso con el tiempo a casetas de madera y paja y con los años, a barro y teja.

Ni Alberto El Avaro ni su sucesor Darian El Cazador vieron terminada la ampliación de la muralla. Para cuando se terminó el proyecto, aquel campamento de trabajadores se había convertido ya en un arrabal de Sarovir. Tabernas, casas de oficios, templos y prostíbulos, torre de la guardia y hasta construcciones de varios pisos se levantaban aquí y allá, sin ningún tipo de planificación urbana.
Las edificaciones de La Cochiquera, nombre que recibía el barrio por su intenso olor, se amontonaban caóticas unas sobre otras creando retorcidas callejas y plazas…

Doce. Dramatis Personae: Los Ungidos de Waldemar

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A la Atención del Conde Antonio de Medina:

Querido tío,
Aunque no lo creáis, estoy bien.
Se que sin duda me dais por muerto desde hace años y he de deciros que teníais  razón: La guerra nunca fue como la imaginaba cuando era niño.

Volviendo la vista atrás os estoy agradecido por todo lo que hicisteis por mí hasta  que escapé de casa. Sé que no teníais por qué hacerlo y por eso os doy las gracias.  Mi padre hubiera estado orgulloso de vos y cuando era joven fui demasiado necio  como para deciroslo a la cara pero vuestro amor me ayudó a crecer fuerte.

Los caminos me llevaron lejos de casa, no os preocupéis, pues viaje siempre  defendiendo el honor de nuestra casa y nunca caí en actividad criminal. En  cuanto tuve ocasión me alisté en un navío que partía  hacia la guerra en una  lejana tierra en busca de una gloria innecesaria.

Ahí conocí lo que era el calor de verdad y ví el desierto por primera vez, nos  llevaron a una ciudad donde bebimos y disfrutamos puesto que partíamos al  frente…

Once. Dramtis Personae: Grupo Inquisitorial de Diego Malpartida

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Sarovir es una ciudad de secretos y oscuridad, de callejones y lugares sórdidos que una persona de bien, no osaría pisar. Son pues esos lugares, los que el círculo del inquisidor Diego de Malpartida usa para esconderse y vigilar desde las sombras.

 De todos es bien sabido que la inquisición actúa en secreto, y que mejor forma que desde los barrios bajos de Sarovir donde la ley mira para otro lado. En el sótano de una vieja posada en ruinas, La Bota Negra, el inquisidor Diego de Malpartida reúne a sus hermanos donde intercambian información, trazan planes, estudian a su enemigo y ejecutan su venganza.

A pesar de ser un reducido grupo, mantienen una red de espías y mensajeros extensa, los cuales usan para localizar a otras células de inquisidores o a sus futuras víctimas. Cuando llega la hora de ir de caza, la compañía usa los viejos túneles que pueblan los subterráneos de la ciudad para salir o entrar en ella sin ser vistos.




Diez. El culto al Santo Infante

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Lejos de Sarovir, en la que fuera la capital de un antiguo imperio, nació el Santo Infante. En un período de guerras, cuando reinaba la inseguridad y el hambre, una prostituta jorobada y deforme dió a luz a un niño dulce y perfecto de cabellos dorados y que a todos sonreía.
Tanta era la luz que desprendía aquel niño ante tanta oscuridad que pronto en la ciudad muchos fueron los que acudieron a verle, pues su mera presencia les tranquilizaba y ayudaba a encontrar la paz. Los deformes, los perdidos y los enfermos veían en aquella luz una esperanza que la guerra les había arrebatado.

Proverbios flamencos. Brueghel "El viejo". Los años pasaban y entre las gentes humildes corrió la voz de un niño Santo que traía la paz, mientras que en la corte un emperador ruín y olvidado por la historia regía con mano de hierro. Las guerras volvían a sucederse, soldados de todas las tierras venían a ganar fama, pero entre las gentes de a pie la miseria crecía en igual medida que la gloria en las b…