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Diecisiete. Tierras Indómitas IV: El Burgo de Sarovir. La Casa Fierabrás.

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  Bajo la noble Casa Fierabrás, residencia para dolencias del alma, se abren pasillos y cámaras donde el buen doctor acoge a sus pacientes más especiales. Excavado en la roca, su suelo es de tierra oscura con algunas losas para evitar la excesiva humedad del invierno. Aquí y allá pequeñas baldas entre los puntales de madera sostienen velas que iluminan el entorno. La guardia dispone de una sencilla sala donde descansar entre ronda y ronda. Una mesa larga y un par de armarios viejos la adornan. En un extremo se abre la cámara privada del Doctor Fierabrás, allí puede estudiar, trabajar, y experimentar con sus internos. Los residentes, sujetos con oxidadas cadenas y argollas, tienen cada uno una celda y un montón de paja donde dormir. Todo huele a humedad putrefacta. Todo rezuma enfermedad y locura como la mente de los que allí habitan. Risas nerviosas y alaridos recorren este lugar, carcajadas y gritos que se escapan al exterior y dan nombre a la casa Fierabrás: La Casa de los Gritos...

Trece. Tierras Indómitas III: El Burgo de Sarovir. La Cochiquera

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Ilustración de @haticlesa La Cochiquera: Durante el gobierno de Alberto El Avaro y su ampliación de la muralla exterior, llegaron numerosos trabajadores y sus familias de aldeas cercanas a Sarovir. A estas gentes se les permitió instalarse en los extramuros de Sarovir, previo pago de impuestos, mientras durase la colosal obra. Las tiendas de lona que cubrían la base de la muralla dieron paso con el tiempo a casetas de madera y paja y con los años, a barro y teja. Ni Alberto El Avaro ni su sucesor Darian El Cazador vieron terminada la ampliación de la muralla. Para cuando se terminó el proyecto, aquel campamento de trabajadores se había convertido ya en un arrabal de Sarovir. Tabernas, casas de oficios, templos y prostíbulos, torre de la guardia y hasta construcciones de varios pisos se levantaban aquí y allá, sin ningún tipo de planificación urbana. Las edificaciones de La Cochiquera, nombre que recibía el barrio por su intenso olor, se amontonaban caóticas unas sobre ot...

Nueve. Agon y Goron

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Agon y Goron, dioses de la Muerte,del Bosque y la caza. Son gemelos, nacidos de dos cipreses surgidos de las gotas de sangre que el Dios Padre derramó al dar muerte al Behemoth. De su nacimiento se asume que adoptaron una vía doble, con su vida dividida entre dos mundos: pertenecen a la tierra, y conocen los secretos que ella guarda, pero también viven del Bosque, son sus habitantes y guardianes. Cuando eran jóvenes, Agon y Goron vagaban por el Bosque, orgullosos e indómitos, alimentándose de sus animales. Cuando el Dios Padre descubrió cómo aquellos jóvenes vivían a la intemperie, fuertes y mortíferos, vio en ellos la luz de la divinidad y quiso ofrecerles un don. A Goron, que acechaba a las presas con astucia y sigilo, le concedió el Pájaro Grifo, la más grande de las aves del cielo. A Agon, que daba muerte a las presas sin oportunidad de escapar, le concedió el Lobo, el mayor de los depredadores de Sarovir. Esas bestias se convirtieron en sus animales totémicos de...

Ocho. Tierras indómitas II: Territorios de Sarovir

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La danza de las brujas . John Blanche. El bosque Un bosque inmenso abarca la mayor parte del paisaje que los guardias de la ciudad de Sarovir pueden otear desde las torres y baluartes. El bosque es un lugar indómito, siempre cubierto de nieblas cambiantes que se retuercen blandamente entre los leñosos troncos de árboles centenarios. Al atravesar los estrechos senderos que cruzan la frondosidad del bosque, el silencio acompaña a los escasos viajeros. Y es que el bosque es un lugar misterioso, en cuyo interior se guardan extraños secretos y un miedo innominado. Estos caminantes refieren extrañas historias, que bien podrían ser tomadas por absolutas fantasías si no estuvieran corroboradas por las experiencias de leñadores, buhoneros y hortelanos. Hablan de procesiones formadas por personajes embozados, cuyas oscuras figuras no caminan, si no que se deslizan por el suelo del bosque. Comentan también la aparición de luminarias que se agitan entre los árboles o que realizan ...

Cuatro. Tierras indómitas I: El Dominio de Sarovir

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El Dominio de Sarovir es una tierra crepuscular, de nieblas cambiantes y bosques que rezuman humedad y misterio, cuyas fronteras son imprecisas y hasta cierto punto ignoradas por sus habitantes. En el Dominio pueden encontrarse diferentes hitos visuales que destacan entre el bosque homogéneo, como las Montañas Innominadas, numerosas aldeas y la gran ciudad de Sarovir. También existen otros lugares ocultos, donde viejos peligros y misterios apenas susurrados se agazapan y persisten por tiempo inmemorial.  Comencemos el viaje y visitemos los principales lugares de esta lejana región.   Muerte en el Reik . Ian Miller, 1987. Sarovir El burgo de Sarovir es el único núcleo urbano del extenso dominio de Sarovir, y por ello se encuentra densamente poblado. Su mole se alza como un escollo entre un verdadero mar de bosque.  La ciudad se encuentra protegida por un impresionante conjunto amurallado, ampliado y reforzado por cada nuevo burgomaestre como un...